Esta es una gran película. Sin duda una atractiva historia, interesante, emocionante y muy inteligente. Cuenta la historia del matemático y pionero de la computación Alan Tuning. Un joven británico encomendado con un equipo de mentes brillantes elegidas rigurosamente, a descifrar códigos de la máquina Enigma de la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial. Esta hazaña ya de por sí es interesante, pero el hilo conductor de la película se guía por la iniciativa por parte de Tuning de construir una máquina capaz de descrifrar los códigos.

Si vieron la película (y si no, se las recomiendo), habrán notado que el drama se concentra en la lucha entre los métodos de Tuning y el del resto. Mientras éste destacado equipo lucha cada minuto del día por descrifrar los códigos, los cuales cambian diariamente, Tuning pasa sus horas, días, semanas y meses enfocado en la construcción de una máquina. Aparte de que sus pocas cualidades para socializar no le ayudan, ésta idea le genera problemas sociales, físicos, psicológicos y hasta éticos. Todos los días morían personas por los ataques militares… mientras Tuning diseñaba y construía una máquina.

Con el tiempo, los convenció a todos de esperar. Estaba confiado en su proceso, en su diseño. Luchó por su credibilidad y por la confianza en un método mejor, aunque se trataba verdaderamente de un camino más largo.

Si no la han visto, no contaré el final. Pero así es emprender. Tomamos un camino, que requiere de paciencia, esfuerzo, horas sentado, horas haciendo filas, horas caminando, conversando, leyendo, con una expectativa intensa. Pareciera a veces que las cosas no caminan o cualquiera pondría en duda nuestra credibilidad. Pero por alguna razón, confiamos en nuestro proceso y en nuestro diseño. Cuando nos damos cuenta, sabemos que vale la pena caminar por el camino largo. Sabemos que estamos construyendo una máquina que servirá para muchas cosas, pero debemos comenzar por el principio.

Pueden dudar de nosotros, pero seguiremos adelante, que estamos construyendo máquinas. Miremos hacia adelante. Te animamos a seguir. Espera el fruto de tu trabajo.