Estando José en la cárcel fue llamado por el gobernador de Egipto porque tenía fama de interpretar sueños. Cuando Faraón le pidió la interpretación de su sueño acerca de las vacas flacas y las gordas, José le dijo: “No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón”. Estas palabras marcaron la diferencia en la vida de un joven y de una nación. Luego de haber recibido la interpretación del sueño, y
entender que venían tiempos de fuerte sequía, José propone un plan. El plan fue certero, claro, definido y estratégico. Agradó a Faraón. Y luego él otorgó a José la tarea de llevarlo a cabo, no sólo por su idea, si no por lo que sucedió al ver que Dios estaba con José y que el Espíritu de Dios estaba en él. De pronto, a sus 30 años, fue nombrado gobernador de Egipto. José desarrolló su plan tal cual, y fue exitoso. Mientras en todos los países escaseaba la comida, Egipto se convirtió en fuente de pan a muchos pueblos.

Reflexiona: Una historia como ésta, enseña lo increíbles y grandes que pueden ser los planes de Dios en nosotros cuando decidimos honrarlo, y cuando estamos preparados para movilizarnos, trabajando y proponiendo con estusiasmo, certeza y compromiso. Con la guianza del Espíritu Santo, nuestras vidas pueden ser útiles para nuestras familias, nuestras comunidades o una nación entera. No hay límites ni barreras. Sólo hay que confiar en Dios y ser personas excelentes, que dan lo mejor de sí. Proponte planes, ejecuta y sueña. Todo es posible.

Una pregunta clave:
¿Ya estás llevando a cabo los proyectos que te has propuesto para el bien de otros?